|
La
Regla de los monjes
escrita por San Benito Abad al final de su vida
(c. 540 dC), ha sido norma y guía espiritual de
innumerables comunidades monásticas durante más de 1500 años.
La gran vitalidad que
encierra proviene de su doble enraizamiento en las Sagradas Escrituras y
en la Tradición viva de la Iglesia, especialmente en la gran corriente de
sabiduría monástica de la que es heredera y continuadora. Para San Benito cada monasterio es
una "escuela del servicio del Señor", que tiene como modelo a la Iglesia, y como objetivo llevar a sus miembros hacia la plenitud de la vida
recibida en el bautismo. En el monasterio, tanto el monje como los
cristianos y el mundo, encuentran un signo de la presencia de Cristo y de
su obra redentora. La existencia del monje benedictino y de su comunidad
no se explican sin una referencia y una relación personal con Cristo.
La
Regla de los monjes, escrita en latín y
traducida a todas las lenguas a lo largo de los siglos, consta
de un Prólogo y 73 breves Capítulos. Los estudiosos concuerdan en señalar
que fue escrita en forma gradual, recibiendo
sucesivos retoques, lo cual explica que no posea una estructura rigurosa.
Sin embargo es posible discernir una estructura de base que es bueno tener
presente para comprender mejor el sentido del texto.
Presentamos tres índices
para facilitar la lectura. Tanto el
Indice numérico
como el
Indice estructural
siguen el orden numérico de los capítulos, mientras que el
Indice temático
los reagrupa desde otra perspectiva. Para ir al
texto de la Regla basta hacer click en
cualquiera de los capítulos.
También es posible cambiar de índice, eligiendo entre los índices Numérico,
Estructural o Temático.
|