| COLOQUIO 5 - AÑO II, N° 1 | LITURGIA |
CELEBRACIÓN DE LA VIGILIA PASCUAL
H. Guillermo Castillo
Ofrecemos esta breve guía de la Vigilia Pascual, a fin de que podamos participar en ella de manera "consciente, activa y fructuosa", como lo desea la Iglesia. Y para ello es necesario comprender que cada rito que contiene esta Vigilia es signo y sacramento de una realidad interior, espiritual. Por eso trataremos de señalar y explicar los más importantes para poder alcanzar y aprovechar toda la riqueza que ellos contienen.
Sentido de la Vigilia Pascual
Esta Vigilia se celebraba desde los primeros siglos de la Iglesia. Esta noche estaba consagrada especialmente a la oración, al ayuno y a la meditación de la Palabra de Dios. Es la noche en que los hijos de Israel comían el cordero libertador y en la que pasaron a pie el Mar Rojo; es la noche en que Cristo rompió los lazos de la muerte para ascender victorioso de los infiernos; y la noche en que la Iglesia, desde sus orígenes, aguarda el retorno de su Señor.
Partes de la Vigilia
Esta Vigilia consta de cuatro partes, o ritos, llamadas: 1. Lucernario; 2. Liturgia de la Palabra; 3. Liturgia Bautismal; 4. Liturgia de la Eucaristía.
I – LUCERNARIO |
El tema central es Cristo revelado como la Luz del mundo (cfr Jn 8, 12 ) que triunfa sobre las tinieblas, bajo los símbolos del fuego, del cirio pascual, y las luces de los fieles. Los diversos aspectos de esta Luz, son contemplados en tres momentos sucesivos: bendición del fuego; bendición del cirio pascual y en el pregón pascual.
1- Bendición del fuego
En la oración de bendición, el fuego es considerado como símbolo del "deseo santo" de la luz pascual que nos purifica dándonos un "corazón limpio" y nos hace aptos para ser transformados por la Luz.
2- Bendición del cirio y procesión
El cirio representa al Cristo Pascual como Señor de la historia y como la Luz que nos hace hijos de la Luz.
a) Cristo como Señor de la historia: Este primer sentido esta expresado por la cruz grabada en el cirio, con la letra alfa (A) en la parte superior, y la omega ( W ) en la inferior, junto con el año en curso (1999). Con ello se simboliza que el tiempo del hombre, gracias a la Cruz y Resurrección del Señor se ha transformado en historia de salvación, y que Cristo es su alfa y omega: es decir su Principio y Fin, El da inicio a esta historia, la escribe en el tiempo y la culmina por su triunfo definitivo al fin de los tiempos.
b) Cristo la Luz: Posteriormente el celebrante enciende el cirio con el fuego nuevo, evocando "la Luz de Cristo que resucita glorioso". Se inicia la procesión hacia la iglesia, encabezada por el cirio. El diácono eleva el cirio de cara al pueblo y canta: Luz de Cristo. Los fieles entran a la iglesia sumergida en tinieblas. En ese momento los fieles comienzan a encender sus velas de la llama del cirio. Mientras por segunda y tercera vez resuena nuevamente la aclamación Luz de Cristo.
Esta procesión evoca y nos hace vivir la peregrinación del pueblo hebreo a través del desierto detrás de la columna de fuego, signo de la verdadera marcha que es el seguimiento de Cristo que dijo: "Yo soy la Luz del mundo, el que me sigue no anda en tinieblas" (Jn 8, 12 )
3- Pregón pascual
Después de haber sido colocado el cirio pascual en un candelabro junto al ambón, donde permanecerá durante todo el tiempo pascual (hasta Pentecostés= 50 días), el diácono canta el Exsultet, que es a la vez una plegaria de ofrenda del cirio a Dios y anuncio de la Pascua con gozosa acción de gracias.
II - LITURGIA DE LA PALABRA |
Se proclaman siete lecturas del Antiguo y dos del Nuevo Testamento por las que se reviven las etapas de la historia que nos trajeron hasta "esta noche", y se anticipa su consumación definitiva al fin de los tiempos: Creación-Exodo-Resurrección-Parusía. La elección se enraíza en la tradición judeo cristiana. En efecto, así como la tradición judía (el Targum) recordaba en la noche de Pascua las "cuatro noches", las de la creación del mundo (y de la luz), la del sacrificio de Abraham, la del Éxodo, y la de la venida del Mesías, también lo hacen las tres primeras lecturas de nuestra Vigilia, seguidas de cuatro textos mesiánicos (4ª a 7ª lecturas). Destacamos que el texto de Ez 36 (7ª lect.) es interpretado por los Padres de la Iglesia como anuncio del bautismo. Cada lectura del Antiguo Testamento es seguida de un salmo o de un cántico, como un eco de la misma, y luego una oración sacerdotal conclusiva que resalta la actualidad de lo leído para los que están participando en la Vigilia. Las lecturas son hechas a la luz del Cirio Pascual, que acompaña a los fieles en ese "recorrido místico", como la columna de fuego acompañó a los israelitas a lo largo del desierto.
El paso del Antiguo al Nuevo Testamento está marcado por el canto del Gloria, que es seguido por la lectura de la Epístola de san Pablo, de fuerte contenido bautismal. Después, el celebrante entona el Aleluya, canto del Cielo según el Apocalipsis (Ap 19, 1-6) pero también el canto de la peregrinación de los cristianos que lo van a seguir cantando a lo largo del año, antes de la lectura del Evangelio, como signo musical de Cristo resucitado. Después de repetir tres veces el canto del Aleluya se proclama solemnemente el Evangelio de la Resurrección.
En el siguiente esquema podemos ver la sucesión de los temas de las lecturas:
1º- Gn 1, 1-31: Creación.
Salmo. Oración Colecta.2º- Gn 22, 1-8: Abraham / Isaac.
Salmo. Oración Colecta.
3º- Ex 14, 15-15: Paso del Mar Rojo.
Cántico. Oración Colecta.4º- Is 54, 5-14: Israel, esposa de la juventud de Dios. Amor de Dios.
Salmo. Oración Colecta.5º- Is 55, 1-11: Descripción de los tiempos mesiánicos: un nuevo alimento y bebida; una nueva alianza.
Salmo. Oración Colecta.
6º- Ba 3, 9-15: La ley de Dios: Fuente de la Sabiduría.
Salmo. Oración Colecta.7º- Ez 36, 16-28: Promesa de la tierra mesiánica, de un agua que purificará y transformará el corazón y promesa de la infusión del Espíritu.
Salmo. Oración Colecta.Canto del Gloria. Se pulsan las campanas.
Epístola: Rm 6, 3-11: Por el bautismo participamos de su muerte y Resurrección.
Canto del Aleluya.
Evangelio: Proclamación de la Resurrección:
Ciclo A: Mt 28, 1-10.
Ciclo B: Mc 16, 1-8.
Ciclo C: Lc 24, 1-12.
III - LITURGIA BAUTISMAL |
La noche concluye con la celebración de los sacramentos de la Pascua: el Bautismo, por el que el hombre muere con Cristo para vivir con El de su nueva vida (Rm 6,8); la Confirmación, que imprime en el cristiano el sello de Cristo y le otorga el Espíritu Santo, y la Eucaristía, en la cual, participando de su banquete, los discípulos reconocemos a Cristo resucitado en la fracción del pan (Lc 24,35).
Se contemplan dos situaciones diferentes:
1- Si hay bautizandos:
Se bendice la fuente. Se cantan las letanías de los Santos mientras los catecúmenos se dirigen procesionalmente hacia la fuente, encabezados por el cirio pascual. Se bendice el agua bautismal, mediante una antigua plegaria romana en la que aparecen las figuras bautismales tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Al invocar la venida del Espíritu Santo sobre el agua, el ritual recomienda el signo de sumergir el cirio. Terminada la bendición cada uno de los catecúmenos es bautizado. Los adultos renuncian al demonio y profesan su fe. En el caso de los niños, sus padrinos hacen por ellos la renuncia y la confesión de fe. Los adultos, reciben la confirmación de manos del obispo o de un delegado suyo. Luego todos, con las velas encendidas renuevan, sus promesas bautismales y hacen profesión de fe. Finalmente el celebrante rocía con el hisopo a todos los fieles.
2- Si no hay bautizandos
Se bendice el agua. Luego todos con las velas encendidas renuevan sus promesas bautismales y hacen profesión de fe. También se termina con la aspersión de los fieles con el agua bendita.
IV - LITURGIA EUCARÍSTICA |
En la Vigilia Pascual se resalta la unidad del misterio de Cristo, muerto y resucitado, en el cual nos incorporamos por la escucha de su Palabra, por la renovación de las promesas bautismales, y por la participación de su banquete eucarístico. Dado que en el resto del año litúrgico la Eucaristía se celebra en forma independiente y privilegiada, se puede perder la perspectiva de que la fuente de toda eucaristía y de toda gracia se encuentra en "esta noche". Por eso, así como es en el Jueves Santo cuando se conmemora y revive la Institución de la Eucaristía y los textos, repetidos en cada Misa, encuentran su sentido pleno y verdadero (señalado con la expresión litúrgica: porque hoy..."), del mismo toda eucaristía celebrada a lo largo del año tiene en ésta ("esta noche") su fuente y modelo por antonomasia y, tanto sus ritos (el canto del Canon y sus recuerdos de vivos y difuntos, la aclamación de la asamblea -"Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección..."-, la Comunión, etc), como sus textos encuentran en ella su sentido pleno. De allí la importancia de poder seguir cada uno de sus gestos y palabras de esta Eucaristía con toda la carga de riqueza que le es propia.
El rito de la comunión y la oración de los hijos de Dios (Padre Nuestro) resaltan el carácter eclesial de nuestra incorporación al misterio de la resurrección de Cristo.
La despedida de los fieles se realiza con el canto del Aleluya, que los fieles repiten como respuesta de acción de gracias.