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En sus
Diálogos, el papa San Gregorio Magno relata la vida de
San Benito de Nursia. A
finales del siglo V dC, un joven que estudiaba en la ciudad de Roma oyó el
llamado del Señor, y dejándolo todo, decidió
seguirlo.
Imitando a los antiguos monjes, fué a vivir con Dios en la soledad de una cueva
en la región de Subiaco. Este joven se llamaba
Benito y había nacido hacia el año 480 en Nursia (Umbria,
Italia). Después de tres años de vida solitaria,
decide compartir el don recibido, y funda varios monasterios en la
misma región de Subiaco. Basándose
en el Evangelio, en la sabiduría de los antiguos monjes y en su propia
experiencia espiritual, organiza y dirige la vida de esos monasterios. Alrededor
del año 529 se traslada a la región de Montecasino, donde funda un nuevo
monasterio. Allí vivirá hasta su muerte, acaecida según la tradición el
día 21 de marzo del 547. En el monasterio de Montecasino ejerce gran influencia
sobre numerosos discípulos y también sobre la región circundante.
Y es allí donde escribe la
Regla para monjes,
que llegaría a ser llamada la Santa Regla, maestra del monacato occidental.
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Difusión de la Regla (S.
VII-X) |
San Gregorio Magno es
quien nos presenta a San Benito como fundador y abad del monasterio de
Montecasino. Según la tradición, el mismo papa Gregorio es quien encomienda,
hacia el año 597, a un grupo de monjes de la zona cercana a Roma la
evangelización de los anglosajones en Inglaterra. Allí el líder de este grupo,
luego San Agustín de Canterbury, habría propagado la Regla benedictina y fundado
varios monasterios. En el S. VIII, desde Inglaterra parte la misión
de otro monje-obispo: San Bonifacio, quien predica el evangelio sobre todo en
Germania y funda varios monasterios, coronando su obra con el martirio, acaecido
en la Galia en 754. La expansión de la Regla benedictina por toda Europa fue
realizándose gradualmente al ir siendo adoptada en los monasterios ya existentes
y en los nuevos que se iban fundando. Otro monje de nombre Benito, más tarde San
Benito de Aniano (750-821), es el primer gran reformador monástico. El estudia y
recopila las diversas Reglas
monásticas existentes en su época, y en su afán de unificación promueve la
implantación de la Regla de San Benito
en los monasterios de todo el Imperio carolingio. En el año 910 se funda en
Galia la famosa abadía de Cluny, cuyos primeros abades, los santos Odón, Odilón,
Mayolo, Hugo y Pedro el Venerable, buscaron manifestar por medio de la liturgia,
el trabajo manual y la limosna, su búsqueda de la Belleza de Dios. La alabanza
se convirtió en el centro de su vida monástica. Cluny formó una gran
Congregación de monasterios centralizada en torno a su abad, y en estos siglos
Cluny fué, junto con Roma, un foco de la cristiandad. Varios de sus monjes,
entre ellos Hildebrando, luego San Gregorio VII, ocuparon la cátedra de Pedro.
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Congregaciones y Ordenes
monásticas (S. XI-XVII) |
En toda Europa continúan
surgiendo monasterios, y nacen nuevas familias religiosas
inspiradas también en la Regla benedictina: Camaldoli, Valleumbrosa, los
Silvestrinos, Monte Oliveto. Pero de todas ellas, la llamada a desempeñar un
papel preponderante es el Cister. Fundado por San Roberto en 1098, se afianza y
expande con San Bernardo de Claraval (1090-1153), quien le da su contenido
doctrinal y su definitiva cohesión como Orden, extendida muy rápidamente por
toda Europa. En 1215 el IV Concilio Lateranense prescribe reuniones trienales de
los abades de monasterios de una misma región, y visitas periódicas para velar
por la observancia. El papa Benedicto XII reagrupa a los monasterios en
provincias. Las primeras Congregaciones Benedictinas que se formaron fueron las
de Melk (Austria), Sta. Justina de Padua (Italia), Bursfeld
(Alemania),
Valladolid (España), Pannonhalma (Hungria). EI Concilio de Trento (1563) dió a
estas Congregaciones un carácter canónico-jurídico, y estableció normas
referentes al noviciado y las visitas canónicas. Entretanto llega el monacato
benedictino a tierras americanas por medio de la Congregación Benedictina de
Portugal,
la primera en fundar monasterios en el Nuevo Mundo. En 1581 surge la primera
abadía benedictina en toda América: San Sebastián de Bahia (nordeste del
Brasil), y le siguen rápidamente las fundaciones en Rio de Janeiro (1586),
Olinda (1590), Paraiba do Norte (1596) y San Paulo (1598). En 1596 se constituye
la Provincia brasilera de la Congregación Benedictina de Portugal. En Francia,
en 1618 se erige la Congregación de San Mauro. El trabajo intelectual de sus
monjes, entre quienes se destaca Mabillon, dió a la "lectio divina" y al estudio
un lugar importantísimo en la vida de los monasterios. En esta misma época surge
una nueva reforma dentro del Cister: el abad Rancé, del monasterio de La Trappe,
propugna un retorno a la letra de la Regla de San Benito, en espíritu de
penitencia, oración y trabajo manual. Nace así la Orden Cisterciense Reformada ó
de la Estricta Observancia (Trapenses).
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Restauración Benedictina
(S. XVIII-XIX) |
Hacia finales del s.
XVIII y durante el s. XIX, se lleva a cabo en la mayoría de los países europeos
la supresión de todas las órdenes religiosas. Pese a ello, en la primera mitad
del s. XIX comienza la restauración de la vida benedictina en Europa. En 1833
D. Prosper Gueranger restaura la abadía de San Pedro de Solesmes (Francia); en
1850 D. Jean Baptiste Muard funda La-Pierre-qui-Vire (Francia); en 1863 los
hermanos Plácido y Mauro Wolter reinician la vida benedictina en Beuron
(Alemania). Junto con las restauraciones de los monasterios se van creando
nuevas Congregaciones. En Italia, D. Pedro Casaretto realiza la reforma de los
monasterios que le encomendara el papa Pio IX, y está en el origen de la
Congregación de Subiaco. En el Brasil, en 1827 los monasterios
benedictinos constituyen la Congregación Brasilera. Más tarde dicha congregación
necesitaría un nuevo impulso, que se concretó con la llegada en 1895 de monjes
de la Congregación de Beuron (Alemania). Entre 1841 y 1881 se realizan las
fundaciones en los Estados Unidos, tanto de benedictinos como de cistercienses.
En 1884 se erige la Congregación de Santa Otilia (Alemania). Ya en el s. XX, en
1911 surge el primer monasterio benedictino femenino de
América
Latina en San Paulo (Brasil), fundación realizada por las monjas de Stanbrook
(Inglaterra). El papa León XIII, por su parte, contribuye a dar fuerza al
movimiento expansivo de las diversas Congregaciones Benedictinas con la creación
de la Confederación Benedictina
en el año 1893, a cuyo frente coloca al Abad Primado, elegido como signo visible
de unidad entre todos los abades de la Orden. El mismo Papa restaura el Colegio
de San Anselmo en Roma, que había sido fundado por Inocencio XI en 1687. Este
monasterio comienza a ser desde entonces sede del Abad Primado y casa de
estudios para la Confederación Benedictina.
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La Confederación
Benedictina (s. XX) |
En la actualidad los
monasterios que siguen la Regla de San Benito se agrupan en tres Ordenes
monásticas: la Orden Benedictina, la Orden
Cisterciense, y la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia (Trapenses). Por
su parte la Orden Benedictina,
canónicamente denominada Confederación
Benedictina, reúne a las siguientes 21
Congregaciones masculinas (entre paréntesis se indican los países donde cada
Congregación posee monasterios)
-
Congregación Casinense
(Italia)
-
Congregación Inglesa
(Gran Bretaña, EEUU, Perú, Zimbabwe)
-
Congregación Húngara
(Hungría, Brasil, Austria)
-
Congregación Helvetica
(Suiza, Camerún)
-
Congregación Austriaca
(Austria)
-
Congregación Bavara
(Alemania)
-
Congregación Brasilera
(Brasil)
-
Congregación Solesmense
(Francia, EEUU, España, Lituania, Gran
Bretaña, Canadá, Holanda, Senegal)
-
Congregación
Americano-Casinense (EEUU, China,
Japón, Bahamas, Brasil, Colombia, Canadá, México)
-
Congregación Sublacense
(Provincias: Italiana, Inglesa, Holandesa, Francesa, Española, Alemana, de
Africa y Madagascar, Filipina, Vietnamita)
-
Congregación Beuronense
(Alemania, Austria)
-
Congregación
Helvetico-Americana (EEUU, Belice,
México, Guatemala, Canadá)
-
Congregación Otiliense
(Alemania, Corea del Sud, Tanzania, EEUU, Venezuela, Austria, Suiza,
Sudáfrica, Kenya, Colombia, Filipinas, Uganda, India, China)
-
Congregación de la
Anunciación (Bélgica, Ruanda, Zaire,
Trinidad y Tobago, Guyana, Irlanda, Nigeria, Polonia, Alemania, EEUU, Perú,
India, Francia)
-
Congregación Eslava
(República Checa, Eslovaquia, HR)
-
Congregación Olivetana
(Italia, Francia, Brasil, EEUU, Gran
Bretaña, Israel, Guatemala, Corea del Sud, México)
-
Congregación
Vallumbrosana (Italia, Brasil)
-
Congregación
Camaldulense (Italia, EEUU, Brasil)
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Congregación
Neerlandesa (Holanda)
-
Congregación
Silvestrina (Italia, Sri Lanka, EEUU,
Australia, India)
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Congregación del Cono
Sur (Argentina, Uruguay, Chile,
Paraguay)
Estructura de la Confederación
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Monasterios benedictinos masculinos:
existen 335 monasterios con alrededor de 8500 monjes,
en 270 abadías, 15 prioratos independientes y 50 casas
dependientes.
-
Congregaciones Benedictinas: los monasterios masculinos se agrupan
formando 21 Congregaciones (enumeradas más arriba).
-
Abades
Presidentes: cada Congregación
Benedictina elige un Abad Presidente.
-
Sínodo
de Abades Presidentes: reunión anual
de los 21 Abades Presidentes.
-
Congreso de Abades: reunión
cuatrienal de todos los Abades y superiores de los monasterios independientes.
-
Monasterios benedictinos femeninos: existen 840 abadías y monasterios
femeninos, con alrededor de 16000 monjas y hermanas. Están asociados a la
Confederación Benedictina, formando 61 congregaciones y federaciones.
-
Abad
Primado: es elegido por el Congreso de
Abades y representa a la Confederación Benedictina.
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Benedictinos en el Cono Sur |
La primera fundación
benedictina en hispanoamérica tuvo lugar al finalizar el s. XIX. Fué la Abadía
del Niño Dios (Entre Ríos,
Argentina), fundada en 1899 por la Abadía de Bellocq, perteneciente a la
Provincia francesa de la Congregación Sublacense. A lo largo del s. XX se fueron
realizando las demás fundaciones benedictinas de hispanoamérica, especialmente
en los países del Caribe y en el Cono Sur del continente americano. Estas
fundaciones provenían en su mayoría de Congregaciones Benedictinas europeas
(Sublacense, Solesmense, Beuronense, Helvetica, ...), y también desde los
monasterios fundados en los EEUU. En el año 1976, los
monasterios benedictinos masculinos de Argentina, Chile y Uruguay dejaron sus
respectivas Congregaciones de origen para unirse en la
Congregación Benedictina de la Santa Cruz del
Cono Sur, que se convirtió así en la
Congregación Benedictina de más reciente formación dentro de la Orden. Entre los
monasterios benedictinos femeninos del Cono Sur, el más antiguo es la Abadía de
Santa Escolástica (Victoria, Prov. Bs.As., Argentina), fundado en 1941 desde la
Abadía de Santa María (San Paulo, Brasil), por iniciativa del entonces Abad de
San Benito de Buenos Aires, D. Andrés Azcarate. En la actualidad todos los
monasterios benedictinos femeninos del Cono Sur están asociados a la
Congregación Benedictina del Cono Sur.
La tendencia al acercamiento y la cooperación entre los diversos monasterios que
siguen la Regla de San Benito en el cono sur del continente americano se venía
manifestando desde los años del Concilio Vaticano II (1960-1965), y tuvo ya sus
primeros frutos en el año 1966 con la creación de la
Conferencia de Comunidades Monásticas del Cono
Sur, integrada por todos los monasterios -
benedictinos y trapenses, masculinos y femeninos - de la región, y con la
aparición del primer número de la revista
Cuadernos Monásticos, patrocinada por
dicho conjunto de comunidades.
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Congregación
Benedictina de la Santa Cruz del Cono Sur |
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Monasterios masculinos |
Monasterios femeninos |
| Niño Dios - Argentina (1899) |
| Luján - Argentina (1914) |
| Llíu-Llíu - Chile (1920) |
| Las Condes - Chile (1938) |
| Los Toldos - Argentina (1948) |
| Siambón - Argentina (1956) |
| La Pascua - Uruguay (1976) |
| La Paz - Argentina (1976) |
| Tüpasy Maria - Paraguay (1984) |
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| Sta. Escolástica - Argentina (1941) |
| Madre de la Iglesia - Uruguay (1965) |
| La Fidelidad - Argentina (1977) |
| La Esperanza - Argentina (1978) |
| Gozo de María - Argentina (1979) |
| Rengo - Chile (1983) |
| Paraná - Argentina (1987) |
| Quillota - Chile (1988) |
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